De esta unión nacieron Maite y Elena, de 29 y 28 años respectivamente. La encantadora familia de Carmen y José se completa con sus tres nietos: Sofía de 1 año, Xavier de 4 y Luis.
- En principio soy secretaria con idiomas, pero tuve una tienda durante seis años.
- A mí no me interesaban las mismas cosas que a José. Yo hubiera preferido que fuéramos a bailar, pero a él le gustaba más correr detrás del balón. A José no le gustaba mucho bailar y me tuve que adaptar.
- Cuando empezó a encargarse de los equipos por edades, muchas veces me iba con él, incluso por las mañanas, y me quedaba con las mujeres charlando en el bar. Por aquella época todavía no teníamos hijos.
Actualmente Carmen es profesora en un módulo superior de técnico en secretariado y administración.
José Molina López nació el 15 de agosto de 1950 en Palomares, pedanía de Cuevas del Almanzora, en la provincia de Almería
- En mi familia ya me llamaban Pepe, pero fue Yvette quien empezó a llamarme “Pep” en el Lorca.
En cuanto José llegó al club enseguida formó parte de los numerosos comités, además de participar e involucrarse mucho en la realización de las distintas actividades: ya fuera a nivel político, cultural o deportivo. Da la impresión de ser una persona modesta, siempre al servicio de la colectividad. A veces, al evocar a un camarada, se le hace un nudo en la garganta; no obstante, José describe este episodio de su vida sin nostalgia.
José formó parte del partido en Herstal. Durante tres años fue responsable político junto con Mario Lada, Miguel Medina y algunos más. Además, participó como electricista en la renovación del club de Herstal.
- Al principio, yo formaba parte de un club como animador, Juventud y Cooperación, cuyas iniciales parecían predecir mi futuro: J.C. Dejé este club y mis otras actividades para entrar en las Juventudes Comunistas del Lorca seis meses más tarde que mi hermano Diego.
- En cuanto se inauguró la sección futbolística del club fui a ver a Coito y Tomás para formar parte de ella, pero, desafortunadamente, sólo había un equipo. Creo que debía ser el mes de marzo o de abril de 1973 porque yo no lo conocí como amateur, así que, supongo que ya estaba en la Unión belga. La federación insistía para que el club creara equipos de reserva y por edades; y así fue como, unos meses más tarde, me llamaron porque acababan de montar un equipo de reserva. Formé parte del primer equipo de reserva junto con Aquilino, mi hermano, un portero que no paraba ni una y el hijo de Tomás que venía de vez en cuando. Jugué durante dos años y acudí a todos los entrenamientos.
Con la llegada de Asenjo, José jugó prácticamente durante una temporada como reserva del primer equipo, justo un año antes de subir a tercera provincial. Cuando el equipo ascendió el entrenador era Renaud Hayard.
- En Grivegnée sólo existían dos equipos: el primer equipo y el de reserva, pero cuando nos mudamos a Angleur, al campo de la Belle Jardinière, vieron la luz los equipos juveniles. Durante dos o tres años los acompañé en calidad de delegado, lo que coincidió con mi entrada en el comité como tesorero, cargo que ocupé durante tres o cuatro años.
- En principio, lo complicado era llevar a los chavales en coche al campo. Luego empezaron a ir ellos solos en autobús: Óscar, Julián, Belash, Rigo, los hermanos Iglesias, De la Cruz, Alfonse Cubedo, por citar algunos. En cuanto hubo gente suficiente para ocuparse de los jóvenes, volví al equipo de reserva como delegado durante uno o dos años. A veces también iba por la tarde a ver jugar al primer equipo.
- En el campo de la Belle Jardinière no había nada, tuvimos que construir todo: el bar, los vestuarios. Entre otros, el comité estaba formado por Tomás, Coito, Iglesias, Pereira.
- El año en que Danny Mataïc llegó de entrenador dejé tanto mi cargo de tesorero como los entrenamientos. Empecé a jugar con los veteranos y a veces fui delegado también. Creo que se trataba del primer equipo de veteranos, pero cuando se produjo la fusión con el Liers-Nord empecé a espaciar mis apariciones.
José, ¿qué nombres y recuerdos guardas de esta época?
- Tengo muy buenos recuerdos, ya sea de los equipos juveniles o de los otros. Desgraciadamente, me queda el triste recuerdo de la muerte de Abel. Él jugaba como defensa en el campo de Grivegnée y venía de Maastricht con Paco. Abel se fue a hacer el servicio militar y murió en un accidente durante unas maniobras militares.
- Si tengo que quedarme con un nombre, evidentemente es el de nuestro presidente Tomás Martínez. Traté con él durante unos diez años o así y era una persona extraordinaria, un hombre inteligente y muy honesto, imponía. Cada vez que me acuerdo de él me emociono porque era un buen hombre. Una vez me dijo: “Cuando uno es presidente siempre debe callar, escuchar a todo el mundo y luego hablar, pero nunca con frases grandilocuentes o enormes peroratas que puedan herir a alguien”. Sabía bien en quién podía confiar y de qué pie cojeaba cada uno, además, nunca descubrí nada negativo en él.
- Me contó que él estaba en el comité comarcal y que el partido le había encargado que atrajera a los jóvenes abriendo una sección de fútbol. Esto marchó tan bien que dejó el partido para dedicarse por completo al fútbol. A menudo iba con él a abrir el bar cuando había partidos o entrenamientos. Siempre teníamos grandes conversaciones mientras esperábamos que llegaran los equipos.
José resulta una fuente inagotable de información sobre esta época, pero, a falta de documentos escritos, ambos albergamos dudas sobre la cronología de algunas fechas.
Descubro así el considerable trabajo realizado por uno de nuestros camaradas durante esta época y que vale la pena resumir a continuación:
• Animador en un club con iniciales predestinadas, J. C.: Juventud y Cooperación.
• Forma parte de la juventud comunista del Lorca.
• Jugador de los equipos de reserva, primer equipo y veteranos.
• Delegado de los equipos juveniles, reserva, primer equipo y veteranos.
• Tesorero.
• Responsable político del club de Herstal.
• -Añado de mi cosecha su participación en las numerosas reformas realizadas en el club de Herstal o en el campo de la Belle Jardinière.
Afortunadamente, no llevó a cabo todas estas actividades al mismo tiempo y las combinaba con su vida familiar. José desarrolló toda su carrera profesional, durante 32 años, en la misma empresa: Englebert-Uniroyal-Continental (para los que la recuerden) y se prejubiló a los 51 años.
- En cuanto a la página web (www.generacionlorca.be) debo decir que la he visitado una o dos veces. El ordenador y yo estamos peleados desde que me jubilé. Yo hacía programas de máquinas, pero a partir de ahí, nada de nada.
- Mis hijas tenían más o menos 5 años cuando dejé todas mis actividades en los distintos clubs, pues no iba a ocuparme de los hijos de los demás y dejar a los míos de lado.
- Trabajaba para tres equipos, acudía a los entrenamientos, jugaba los domingos por la mañana y, a veces, también por la tarde. No estaba cansado. También estaba en el comité, en las juventudes y en otras actividades. Mi familia me necesitaba en casa porque mi mujer tenía una tienda en la que trabajaba 6 días a la semana, 14h. al día. Ya no me quedaba tiempo y tuve que dejar mis actividades, además, hacía 25 años que había comprado la casa y ya necesitaba algunas reformas.
- La verdad es que fue una ruptura, pero todo fue bien y nunca me enfadé con nadie. Preferí dejarlo todo antes que hacer las cosas a medias.
- Ahora me dedico por completo a la familia y ya es bastante, me tienen muy ocupado. El mejor trabajo del mundo es el de ser abuelo.
Según tu opinión, José, ¿qué diferencias existen con nuestra época?
- En mi opinión no existen grandes diferencias con esta época. La vida sigue, aquello se terminó porque tenía que acabar y ya está, es la lógica de las cosas. Uno evoluciona a lo largo de su vida y no se puede quedar todo el tiempo haciendo lo mismo.
José termina su historia bajo un cierto tono filosófico.
- Todo lo que hicimos se debía hacer, obviamente, pudimos haberlo hecho mejor, ya fuera en las juventudes, en el partido o en el fútbol.
- No me arrepiento de nada de lo que hice; si tuviera que hacerlo de nuevo volvería a empezar cien veces.
- Estamos en un país donde debemos integrarnos, no podemos vivir con la nostalgia de España. Yo, de hecho, me siento español, no renuncio a mi cultura, pero mi vida está aquí.
- Nuestros hijos sólo van a España de vacaciones. Creo que poco a poco todo eso se difuminará y me parece bien que así sea, es la lógica de las cosas y nosotros hemos evolucionado bien.
- Nuestros hijos tienen que hacer sus vidas sin encargarse de nosotros, no debemos imponerles nada. Si un día mis nietos me dicen que no quieren hablar español será su decisión, aunque yo se lo intentaré inculcar.
- A mis padres les dieron la patada en el culo y tuvieron que irse de España porque no había trabajo, así que, no le debo nada a ese país, lo que no quiere decir que me arrepienta de ser español, aunque tampoco estoy orgulloso de ello. Desgraciadamente, el nacionalismo aumenta junto con el egoísmo. Debemos desconfiar de aquellos que agitan banderas a diestro y siniestro porque no son muy inteligentes. Resaltar las diferencias en vez de los puntos comunes es un gran error.
José termina diciendo: "Estoy muy contento de haber hecho esta entrevista”.
Por mi parte diré que ha sido todo un placer.
Notas tomadas por
José Merino.