Cuando tenía 13 ó 14 años, durante las vacaciones escolares, Carmen iba con su padre, Miguel Urrea Salas, al Lorca de la calle Gueldre los domingos por la mañana para limpiar la sala. Con 15 años Carmen iba al Lorca de Herstal y a los 16 años conoció a Miguel en el Lorca de la calle Gueldre los domingos por la tarde. Se casaron en 1984 y Sebastián, de 26 años, y Julien, de 19, completaron la familia.
Miguel debutó como jugador en Bressoux cuando tenía 10 años y, de los doce a los catorce, jugó en Othée. Cristóbal Martínez, quien se encargaba del equipo de fútbol de la Casa de la Juventud (La Bibi) le animó a unirse al club de fútbol del Lorca a los dieciséis años.
Comentarios de Miguel :
- Empecé como reserva en 1977 junto a otros chicos como Diego y Pep Molina, Cristóbal Belardiz, Churriana o Mehmet, quien después se convertiría en árbitro. Nunca olvidaré mis primeros partidos. Nos reuníamos en casa de Cristóbal a las 8 de la mañana (los partidos eran los domingos a las 09:30h) y yo siempre era uno de los primeros en estar delante de su casa a las 07:45h. Cristóbal me decía: “no te molestes que esto no va a durar”, efectivamente, al final era él quien tenía que venir a buscarme a mí y sacarme de la cama.
- Jugué varias temporadas en el primer equipo con entrenadores como Asenjo, Renaud, Roger, Nino y Mataïc, pero el entrenador que más me influyó fue Asenjo. Era un luchador, te transmitía sus ganas de jugar y de ganar. Para mí no era una obsesión jugar con el primer equipo porque el único puesto donde tenía oportunidad de jugar era en defensa. Prácticamente estuve casi todos mis años en la reserva y terminé con el equipo de los veteranos.
- Con la despreocupación de los 14 años, para mí el club era una discoteca, sin embargo, a raíz de empezar a jugar al fútbol, poco a poco fui descubriendo y comprendiendo el impacto que el club tenía en la inmigración española. Había una parte cultural, una parte política y el fútbol. Mis amistades se extendían por las tres partes. Al contrario de lo que se comentaba fuera del club, puedo decir que nunca nadie me intentó influir políticamente. Era un ambiente muy sano y creo que ya no lo encontraremos nunca. A las futuras generaciones les costará vivir momentos así. El club de fútbol Iberia (U. C. E. Lieja) es el único que mantiene un ambiente familiar organizado por numerosos voluntarios.
* El club no era sólo un lugar de reunión. Yo iba regularmente los días de diario a tomar un café y a informarme sobre los siguientes eventos. El fin de semana me dedicaba a otras aficiones excepto si había una fiesta o una actividad en el club. Siento mucho que nuestros jóvenes ya no tengan lugares como éste para reunirse, pero ¿de verdad lo quieren?
Miguel tenía muy buenos amigos en el club. Se hizo muy amigo de David Sánchez, Ángel Sánchez y Juan Campan.
- A menudo salíamos juntos, también nos fuimos juntos de vacaciones a Galicia y a Benidorm, donde nos encontramos con Nico Cue e Yvette.
- Con el tiempo el contacto se ha ido espaciando, aunque hemos logrado vernos de vez en cuando. En la actualidad, gracias a las fiestas de reencuentro organizadas por el Colectivo Generación Lorca, hemos conseguido vernos una vez al año.
- En principio entré en el comité para echar una mano cuando Aquilino Córdoba era presidente. Josef Cusumano, Antoine Pérez (Bobby), Pereira, entre otros, completaban el comité. Con el cambio de presidente pasé a ocuparme de la tesorería durante dos temporadas, pero requería mucho trabajo y me mantenía constantemente ocupado. Eran los últimos años del club. También echaba una mano con el equipo de los diablillos que dirigía Josef Castillo.
- Fue una pena que durante un tiempo no cuajara la idea de fusionar todos los clubs españoles, creo que hubiera sido algo bueno.
- A partir del final del club me fui a jugar al Iberia durante cuatro o cinco temporadas, después lo dejé para hacer unas obras en mi casa y en las de algunos amigos y, ahora, a mi edad, resulta muy difícil retomar el fútbol.
- En mi opinión, fuimos nosotros, en gran medida, quienes diezmamos el club de fútbol. Llegó un momento en el que los voluntarios estaban hartos y llegaron los mercenarios, sin embargo, tuvimos todas las oportunidades para asegurar la continuación porque había muchos jóvenes, pero al final nos vimos solos. Entiendo que muchos padres querían lo mejor para sus hijos, algunos querían que fueran médicos, otros que sus hijos jugaran en primera división y así decidimos inscribir a nuestros hijos en otros clubs y el Lorca y los equipos juveniles empezaron poco a poco a desaparecer.
- En cuanto al Colectivo Generación Lorca, entiendo que el que se implica en una tarea intenta llevarla a cabo de la mejor manera posible. Yo no suelo criticar.
Miguel tiene muchos recuerdos bien anclados en su memoria. En esta época nacieron muchas grandes amistades.
Si tuviera que elegir un nombre:
- Cristóbal Martínez. Fue como un hermano mayor y fue quien me hizo descubrir el club. Un acontecimiento:
- El ascenso a tercera provincial. No estoy seguro pero creo que fue en 1981/82. Lo celebramos en la “sala de los ingleses”.
La conclusión de Miguel:
- Este período sólo tuvo cosas buenas. Unas excelentes personas me inculcaron valores humanos y creo que me influyeron de manera muy positiva en mi vida. También creo que los voluntarios como Tomás, Coito y tantos otros se implicaron muchísimo. A día de hoy considero que la mayoría de los clubs de fútbol ya no tienen estos valores pues el resultado y el dinero priman por encima de todo y es una pena.
Notas recogidas por
José Merino